31.10.11

Regina Spektor - Laughing with




Laughing with

Nadie se ríe de Dios en un hospital
Nadie se ríe de Dios en una guerra
Nadie se ríe de Dios
cuando está muriéndose de hambre o de frío o es muy pobre

Nadie se ríe de Dios
cuando el doctor llama después de un chequeo de rutina
Nadie se ríe de Dios
cuando se hace muy tarde y los hijos no volvieron todavía de la fiesta

Nadie se ríe de Dios
cuando el avión empieza a sacudirse sin control
Nadie se ríe de Dios
cuando ven a quien aman de la mano de otro
y esperan estar viendo mal

Nadie se ríe de Dios
cuando la policía golpea a la puerta
y dice: “Tenemos malas noticias, señor”
Nadie se ríe de Dios
cuando hay hambre, incendios, inundaciones

Pero Dios puede ser tan divertido
en una fiesta cuando oís un buen chiste sobre Dios
o cuando los locos dicen “Él nos odia”
y se ponen tan rojos que parece que estuvieran por tener un ataque

Dios puede ser gracioso
cuando nos dicen que si rezamos correctamente nos va a dar plata
y cuando nos lo presentan como a un genio que hace magia a lo Houdini
o concede deseos como Jiminy Cricket o Papá Noel
Dios puede ser comiquísimo

Nadie se ríe de Dios en un hospital
Nadie se ríe de Dios en una guerra
Nadie se ríe de Dios
cuando perdió todo lo que tenía y no sabe para qué

Nadie se ríe de Dios
el día que se da cuenta de que lo último que va a ver
es un par de ojos con odio
Nadie se ríe de Dios
cuando llega la hora de las despedidas

Pero Dios puede ser tan gracioso 

Nadie se ríe de Dios
Nadie se ríe de Dios
Todos nos estamos riendo con Dios





Versión de Tom Maver


        ºººººººººººººººººººººº

Laughing with

No one laughs at God in a hospital
No one laughs at God in a war
No one's laughing at God
When they're starving or freezing or so very poor

No one laughs at God
When the doctor calls after some routine tests
No one's laughing at God
When it's gotten real late and their kid's not back from the party yet

No one laughs at God
When their airplane starts to uncontrollably shake
No one's laughing at God
When they see the one they love hand in hand with someone else
And they hope that they're mistaken

No one laughs at God
When the cops knock on their door
And they say we got some bad news, sir
No one's laughing at God
When there's a famine or fire or flood

But God could be funny
At a cocktail party when listening to a good God themed joke or
Or when the crazies say He hates us
And they get so red in the head you think they're 'bout to choke

God could be funny
When told he'll give you money if you just pray the right way
And when presented like a genie who does magic like Houdini
Or grants wishes like Jiminy Cricket and Santa Claus
God can be so hilarious

No one laughs at God in a hospital
No one laughs at God in a war
No one's laughing at God
When they've lost all they've got and they don't know what for

No one laughs at God
On the day they realize that the last sight they'll ever see
Is a pair of hateful eyes
No one's laughing at God
When they're saying their goodbyes

But God could be funny
At a cocktail party when listening to a good God themed joke or
Or when the crazies say He hates us
And they get so red in the head you think they're 'bout to choke

God could be funny
When told he'll give you money if you just pray the right way
And when presented like a genie who does magic like Houdini
Or grants wishes like Jiminy Cricket and Santa Claus
God can be so hilarious

No one laughs at God in a hospital
No one laughs at God in a war
No one laughs at God in a hospital
No one laughs at God in a war

No one laughing at God in a hospital
No one's laughing at God in a war
No one's laughing at God
When they're starving or freezing or so very poor

No one's laughing at God
No one's laughing at God
No one's laughing at God
We're all laughing with God



del disco Far (2009)

y para escucharla:


30.10.11

Langston Hughes - Confundido



Confundido

Acá al borde del infierno
está Harlem-
recordando las viejas mentiras,
las viejas patadas en la espalda,
el viejo: Sean pacientes,
que nos decían antes.

Recordamos, desde luego.
Ahora, cuando el hombre del almacén de la esquina
dice que el azúcar aumentó otros dos centavos,
y el pan uno,
y que hay un nuevo impuesto a los cigarrillos-
nos acordamos del trabajo que nunca tuvimos,
que nunca pudimos conseguir,
y que no podemos tener ahora
porque somos de color.

Entonces nos paramos acá
al borde del infierno
en Harlem
y miramos el mundo
y nos preguntamos
qué vamos a hacer
teniendo en cuenta
lo que recordamos.





Versión de Tom Maver


           ºººººººººººººººººººººººººººººººººº


Puzzled

Here on the edge of hell
Stands Harlem-
Remembering the old lies,
The old kicks in the back,
The old, Be patient,
They told us before.

Sure, we remember.
Now, when the man at the corner store
Says sugar’s gone up another two cents,
And bread one,
An there’s a new tax on cigarettes-
We remember the job we never had,
Never could get,
And can’t have now
Because we’re colored.

So we stand here
On the edge of hell
in Harlem
And look out on the world
And wonder
What we’re gonna do
In the face of
What we remember.




from Selected poems, Vintage Classics, New York, 1990.

27.10.11

Allen Ginsberg - Canción

 




                  CANCIÓN


El peso del mundo
            es el amor.
Debajo de la carga
            de la soledad,
debajo de la carga
            de la insatisfacción

            el peso,
el peso que llevamos
            es el amor.

¿Quién lo puede negar?
            En sueños
toca
            el cuerpo,
en los pensamientos
            construye
un milagro,
            en la imaginación
se angustia
            hasta nacer
humano-

mira desde el corazón
            ardiendo de pureza-
porque el peso del mundo
            es el amor,

pero llevamos la carga
con agotamiento,
y así es que debemos descansar
en los brazos del amor
al fin,
debemos descansar en los brazos
            del amor.

No hay descanso
            sin amor,
no hay sueño
            sin sueños
de amor-
            estés loco o tiritando
obsesionado con ángeles
            o máquinas,
el último deseo
            es amor
-no puede ser amargo,
            no puede negarse,
no lo podemos retener
            si se niega:

su carga es demasiado pesada

            -debe dar
sin recibir
            como el pensamiento
se da
            en soledad
con toda la excelencia
            de su exceso.

Los cuerpos cálidos
            brillan juntos
en la oscuridad,
            la mano se mueve
al centro
            de la carne,
la piel tiembla
            de felicidad
y el alma viene
            alegre al ojo-

sí, sí,
            eso es
lo que quería,
lo que siempre quise,
lo que siempre quise,
            regresar
al cuerpo
            en donde nací.



                                                  San José, 1954



Versión de Tom Maver


       ºººººººººººººººººººººººººººººººº


            SONG


The weight of the world
is love.
Under the burden
of solitude,
under the burden
of dissatisfaction

the weight,
the weight we carry
is love.

Who can deny?
In dreams
it touches
the body,
in thought
constructs
a miracle,
in imagination
anguishes
till born
in human—

looks out of the heart
burning with purity--
for the burden of life
is love,

but we carry the weight
wearily,
and so must rest
in the arms of love
at last,
must rest in the arms
of love.

No rest
without love,
no sleep
without dreams
of love--
be mad or chill
obsessed with angels
or machines,
the final wish
is love
--cannot be bitter,
cannot deny,
cannot withhold
if denied:

the weight is too heavy

--must give
for no return
as thought
is given
in solitude
in all the excellence
of its excess.

The warm bodies
shine together
in the darkness,
the hand moves
to the center
of the flesh,
the skin trembles
in happiness
and the soul comes
joyful to the eye--

yes, yes,
that's what
I wanted,
I always wanted,
I always wanted,
to return
to the body
where I was born.


                                                 San Jose, 1954




de Selected poems 1947-1995, Harper Perennial, New York, 1996.

24.10.11

Kay Ryan - Pérdidas




PÉRDIDAS

La mayoría de las pérdidas agregan algo-
un nuevo hueco o un silencio,
un espacio en un personal
archipiélago de islas.

Tenemos esa diferencia
a donde ir – en sí misma
una sucesión de posibilidades.

Pero hay otras pérdidas
tanto más allá de nuestro conocimiento
que dejan sólo agujeros
en los agujeros

como el fin de las
largas y solitarias vidas
de los náufragos
creídos muertos por error.




Versión de Tom Maver

          ºººººººººººººººººººººººººººººººº


LOSSES

Most losses add something-
a new socket or silence,
a gap in a personal
archipelago of islands.

We have that difference
to visit – itself
a going-on of sorts.

But there are other losses
so far beyond report
that they leave holes
in holes only

like the ends of the
long and lonely lives
of castaways
thought dead but not.



from Elephant Rocks, Grove Press, New York, 1996.

20.10.11

Anne Sexton - El corazón grande




El corazón grande

Demasiadas cosas están ocurriendo para que un corazón, aun grande, pueda abarcarlas.
de un ensayo de W. B. Yeats

Corazón grande,
ancho como una sandía
pero sabio como un nacimiento,
hay tanta abundancia
en la gente que tengo:
Max, Lois, Joe, Louise,
Joan, Marie, Dawn,
Arlene, el Padre Dunne,
y todos en sus cortas vidas
me dan repetidamente,
como el mar
pone sus muchos dedos en la costa
una y otra vez,
y me conocen,
me ayudan a desenredarme,
me oyen con oídos que son caracoles de mar,
me contestan con vinos de las mejores regiones.
Ellos son mi personal.
Ellos me confortan.

Escuchan cómo
se cortó la arteria de mi corazón
y el alma se chorrea sobre ellos,
se les desangra encima,
ensuciando sus ropas,
enchastrando sus zapatos.
Y Dios está llenándome,
aunque haya tiempos de duda,
huequísimos como el Gran Cañón,
Dios sin embargo está llenándome.
Me está dando los pensamientos de los perros,
de la araña en su intrincada tela,
del sol
en todo su asombro
y de un carnero cazado
que es una gloria,
el misterio de alto costo,
y mi corazón,
que es muy grande,
les prometo que es larguísimo,
un monstruo de su especie,
lo absorbe todo-
y exhausta entra la furia del amor.




Versión de Tom Maver

    ººººººººººººººººººººº


THE BIG HEART

Too many things are occurring for even a big heart to hold.
From an essay by W. B. Yeats

Big heart,
wide as a watermelon,
but wise as birth,
there is so much abundance
in the people I have:
Max, Lois, Joe, Louise,
Joan, Marie, Dawn,
Arlene, Father Dunne,
and all in their short lives
give to me repeatedly,
in the way the sea
places its many fingers on the shore,
again and again
and they know me,
they help me unravel,
they listen with ears made of conch shells,
they speak back with the wine of the best region.
They are my staff.
They comfort me.

They hear how
the artery of my soul has been severed
and soul is spurting out upon them,
bleeding on them,
messing up their clothes,
dirtying their shoes.
And God is filling me,
though there are times of doubt
as hollow as the Grand Canyon,
still God is filling me.
He is giving me the thoughts of dogs,
the spider in its intricate web,
the sun
in all its amazement,
and a slain ram
that is the glory,
the mystery of great cost,
and my heart,
which is very big,
I promise it is very large,
a monster of sorts,
takes it all in--
all in comes the fury of love.




from The complete poems of Anne Sexton, Mariner Books, New York, 1999.

17.10.11

Tom Maver - Cada lugar, por desértico o remoto que sea...




Every place, no matter how far or deserted…



Every place, no matter how far or deserted,
dreams of travelers coming.
There is no savannah, for example,
that doesn’t want to be covered
by ancestral elephant feet,
feel that tickling for widespread miles,
the brushing of their heavy, grey trunks
as fingers combing the grazing lands:
Who doesn’t want to be touched like this?

And their cracked skins, when they finally reach
the enormous pools and the water comes in contact
with them, suddenly, from this bed of exhaustion
and dazing, they shine in the African twilight.
¿How long, in their long elephant lives,
do these instants crossed by miracle last?

Through the water running down their faces,
they look at each other. There’s something inscrutable in their looks.
Now, as from a beloved body
which they must leave forever,
they turn around and start to make their way,
with almost the same parsimony they brought,
towards the paths of dust and sand
where their trunks already begin to sniff
the spells of draught approaching. But,
which savannah in the world, no matter how beautiful,
wouldn’t want to hold such a despair?





Versión de Justina Irima, Florencia Capello y Diego Materyn



    ºººººººººººººººººººººººº


Cada lugar, por desértico o remoto que sea…



Cada lugar, por desértico o remoto que sea,
sueña con que aparezcan los viajeros.
No hay sabana, por ejemplo,
que no quiera que la recorran
las ancestrales patas de los elefantes,
sentir ese cosquilleo por kilómetros,
el roce de sus pesadas trompas grises
como dedos peinando los pastizales:
¿quién no quiere ser tocado así?

Y sus pieles agrietadas, cuando finalmente llegan
a los enormes piletones y el agua entra en contacto
con ellas, de golpe, desde ese fondo de cansancio
y aturdimiento, resplandecen en la tarde africana.
¿Cuán largos serán, en su longeva vida de elefantes,
estos instantes atravesados por el milagro?

A través del agua que les corre por el rostro,
se miran. Hay algo de impenetrable en sus miradas.
Ahora, como de un cuerpo amado del cual
deben alejarse para siempre,
se dan vuelta y empiezan a dirigirse,
casi con la misma parsimonia con que llegaron,
hacia los caminos de polvo y arena
donde sus trompas ya empiezan a olfatear
las estaciones de sequía acercándose.
Pero, ¿qué sabana del mundo, por hermosa que sea,
no querría ser sostén de esa desesperación?








14.10.11

Adrienne Rich - Inventar lo que deseamos




Inventar lo que deseamos



-¿Qué necesita saber un poeta?


-Que la poesía sucede, no sólo como una feroz y precaria carga de la imaginación, o una ola de deseo casi física, sino como algo escrito, que queda, tan despreocupado por las circunstancias que puede darle la espalda a esa feroz carga, a ese deseo.

No todos los que sienten esta carga, este deseo, se sienten autorizados a escribir.






-Que vos mismo, a través de combinaciones y permutaciones en el lenguaje que ya conocés, podés re-crear esa feroz carga para vos mismo y para otros en una página, algo escrito que queda.

No todo aquel que sea poeta siente que su propio lenguaje es suficiente.






-Que esto en sí mismo puede ser una forma de salvarte la vida.

-Que esto en sí mismo puede ser una actividad de una penetrante alegría.

“La poesía no es un lujo” (Audre Lorde). La poesía es actividad y supervivencia.





-Que ninguna cultura, lenguaje o casta puede proclamarse superior; a través de enormes trechos sociales, nacionales y geográficos, la poesía levanta su cabeza y te mira a los ojos.

Donde sea y cuando sea que vos vivas, eso te pertenece.



  

-Que en todas las edades y culturas los poetas han sido perdidos antes de que hubieran sido encontrados y alentados- perdidos al nacer, perdidos en trabajos que los molían, en masacres, pogroms, genocidios, perdidos por el odio de los mensajes que llevaban y que no podían ser recibidos.

Mucho de lo que necesitás se ha perdido. Los poemas que conocemos son fragmentos solamente.






-Que hay que desapegarse, desestimar la propia vida y sus paisajes, e imaginar que la poesía pertenece por derecho propio a otros (de otra cultura, género, clase, siglo) y no a vos, significa quedarse – si no en silencio- en un lenguaje que otros encontraron mediante luchas con sus propias condiciones. Entonces vos te convertís en un vocero de la vida de otros, pasás a habitar sus ritmos, vocabularios, perdés el rastro de tu propio deseo en un estilo adoptado.

Debemos usar lo que tenemos para inventar lo que deseamos.





 -Que los poemas de hombres y mujeres diferentes a vos son una gran ciudad políglota de recursos, en cuyas calles necesitás pasearte, cuyos sonidos necesitás oír, sin sentir que debés quedarte ahí a vivir.


No podemos trabajar aislados o con miedo de otras voces.






-Que rastrear tu propio deseo en tu propio lenguaje no es un deber aislado. Vos estás marcado por una familia, un género, un paisaje, la pelea por vivir de tu trabajo, o la ausencia de dicha lucha. Los ricos y los pobres están igualmente marcados. La poesía nunca está libre de estas marcas aun cuando no lo parezca. Mirá las imágenes.


Encontrar “el íntimo rostro de la lucha universal” (June Jordan).

















12.10.11

Toni Morrison - Discurso al recibir el premio Nobel de literatura




Discurso de Toni Morrison al recibir el Premio Nobel de literatura
7 de diciembre de 1993


           
“Había una vez una mujer anciana. Ciega pero sabia.” ¿O era un hombre anciano? Acaso era un gurú. O un griot calmando chicos inquietos. Yo escuché esta historia, o una exactamente como ésta, en el saber popular de varias culturas.

“Había una vez una mujer anciana. Ciega. Sabia.”

En la versión que conozco la mujer es hija de esclavos, negra, americana y vive sola en una pequeña casa afuera del pueblo. Su reputación respecto de su sabiduría no tiene par y es incuestionable. Entre su gente ella es a la vez la ley y su trasgresión. El honor que y el respeto que le tienen, va hasta mucho más allá de su pueblo; llega hasta la ciudad donde la inteligencia de los profetas rurales es una fuente de mucho asombro.

Un día a la mujer la visitan unos jóvenes que vienen con la intención de desaprobar su clarividencia y poner en evidencia el fraude que creen que ella es. Su plan es simple: entran en su casa y le hacen la única pregunta cuya sola respuesta manifiesta la diferencia que tienen con ella, una diferencia que ven como una profunda ineptitud: su ceguera. Se le paran enfrente y uno le dice: “Anciana, tengo en mi mano un pájaro. Dígame si está vivo o muerto.”

Ella no contesta y repiten la pregunta. “¿Está vivo o muerto el pájaro que tengo?”

Tampoco contesta. Es ciega y no puede ver a sus visitantes, mucho menos lo que tienen en sus manos. No sabe el color de su piel, de dónde vienen ni si son hombres o mujeres. Sólo conoce sus motivos.

El silencio de la mujer es tan largo que los jóvenes tienen dificultad para aguantar la risa.

Finalmente habla y su voz es suave pero severa. “No sé”, dice, “no sé si el pájaro que tienen está vivo o muerto, lo único que sé es que está en sus manos. Está en sus manos.”

Su respuesta puede ser tomada así: si está muerto, ustedes lo encontraron de este modo o lo mataron. Si está vivo, todavía pueden matarlo. En caso de que lo dejen vivo, es su decisión. En todo caso, es su responsabilidad.

Por querer burlar los poderes y la impotencia de la anciana, los jóvenes reciben una reprimenda, porque son responsables no sólo del acto de burla sino también por el pequeño manojo de vida sacrificado para conseguir sus fines. La anciana deja de prestarles atención a las aserciones de poder para prestarle atención al instrumento mediante el cual ese poder es ejercido.

La especulación de qué podría significar ese pájaro-en-la-mano (otra que su propio cuerpo frágil) siempre fue algo atractivo para mí, especialmente ahora, pensando, como lo vengo haciendo, acerca del trabajo que me ha traído ante ustedes. Por eso elijo leer al pájaro como el lenguaje y a la mujer como a una escritora con práctica. Ella está preocupada por cómo el lenguaje con el cual ella sueña, y que le fue dado al nacer, es manejado, puesto al servicio de diversos intereses, incluso apartado de ella con nefastos propósitos. Siendo una escritora, considera al lenguaje en parte como un sistema, en parte como una cosa viviente sobre la cual una tiene control, pero sobre todo como una operación- un acto con consecuencias. Entonces, la pregunta que los chicos le hicieron, “¿Está vivo o muerto?”, no es irreal porque ella piensa al lenguaje como algo susceptible de muerte, de erosión. Desde luego expuesto al peligro y salvable sólo por un esfuerzo de la voluntad. Cree que si el pájaro en las manos de los visitantes está muerto, los custodios son responsables por el cadáver. Para ella una lengua muerta no es sólo esa que no se habla o no se escribe más, sino que sobre todo es la obstinada lengua que se contenta con la admiración de su propia parálisis. Como una lengua estática, censurada y censuradora. Despiadada en su actividad policial, no tiene deseos ni otro propósito que mantener el campo abierto de su propio narcisismo narcótico, su exclusividad y dominio. Por más moribundo que esté, no queda sin efecto ya que frustra activamente el intelecto, ahoga la conciencia, suprime la potencia humana. Inmune a las preguntas, no puede formar o tolerar nuevas ideas, armar nuevos pensamientos, contar otra historia, llenar los desconcertantes silencios. Una lengua oficial, fragmentada para sancionar la ignorancia y preservar los privilegios, es una armadura pulida para dar brillo, una cáscara de donde el caballero se ha ido hace mucho tiempo. Y sin embargo, ahí está: tonta, predatoria, sentimental. Excitando la reverencia en las escuelas, dando resguardo a los déspotas, reuniendo falsas memorias de estabilidad y de armonía entre la gente.

Ella está convencida de que cuando el lenguaje muera, a causa del descuido, el desuso, la indiferencia y la falta de estima, o sea asesinado por una orden, no sólo ella, sino todos los hablantes y creadores serán responsables de su muerte. En su país los chicos se sacaron la lengua a mordiscos y usan balas para no repetir la voz sin habla, la voz de un lenguaje lisiado y golpeador; ese dispositivo para luchar con significados que los adultos abandonaron, y que podría proveerlos de una guía o expresar amor. Pero ella sabe que sacarse la lengua no es sólo una opción de niños. Es muy común entre las infantiles cabezas de estado y los comerciantes del poder, cuyos vaciados lenguajes los dejaron sin acceso a lo que queda de sus instintos humanos, dado que sólo les hablan a aquellos que obedecen, o en todo caso hablan para forzar una obediencia.

El saqueo sistemático del lenguaje puede ser reconocido como la tendencia de sus hablantes a renunciar a sus matizadas, complejas y mayéuticas propiedades para usarlo como medio de amenaza y subyugación. El lenguaje opresivo hace más que representar la violencia; es violencia; hace más que representar los límites del conocimiento, lo limita. Sea el oscuro lenguaje de estado o las tergiversaciones de los insensatos medios; sea el maligno lenguaje de la ley-sin-ética, o aquél designado para el alienamiento de las minorías, escondiendo sus saqueos racistas debajo de un maquillaje literario- todo esto debe ser rechazado, alterado y expuesto. Es el lenguaje que chupa sangre, que se ajusta la bota fascista con crinolinas de respetabilidad y patriotismo al tiempo que se mueve implacablemente hacia el último y más oscuro lugar de la mente. Lenguaje sexista, lenguaje racista, lenguaje teísta- son todas formas típicas de las políticas de lenguaje del dominio, que no pueden y no permiten nuevos conocimientos ni el encuentro de nuevos intercambios de ideas.

La anciana es profundamente conciente de que ningún intelecto mercenario, ningún dictador insaciable, ni político a sueldo o demagogo, ni ningún periodista impostor serían persuadidos por estos pensamientos suyos. Hay y habrá un lenguaje que excite a los ciudadanos a mantenerse armados, asesinando y siendo asesinados en los shoppings, juzgados, correos, plazas, cuartos y bulevares; un lenguaje agitado, conmemorativo, que enmascara la pena y el gasto de una innecesaria muerte. Va a haber un lenguaje diplomático que apruebe la violación, la tortura, el asesinato. Hay y seguirán habiendo más lenguajes seductores, mutantes, designados para estrangular a las mujeres, hacer de sus gargantas un paté con sus propias palabras transgresivas e imposibles de decir; va a haber más lenguajes de vigilancia disfrazados como investigación, de política e historia, calculados para someter al silencio a millones de personas que sufren, un lenguaje glamoroso para maravillar a los insatisfechos para que asalten sus barrios, arrogantes lenguajes seudo empíricos maquinados para encerrar a las mentes creativas en jaulas de inferioridad y desamparo.

Debajo de la elocuencia, el glamour, las asociaciones aprendidas de memoria, por más seductoras o incitantes que sean, por debajo, el corazón de ese lenguaje está languideciendo o quizá ya no late más… si el pájaro ya está muerto.

Ella pensó en cómo podría haber sido la historia intelectual de cualquier disciplina si no se hubiera insistido en el gasto de tiempo y vida que las racionalizaciones y representaciones de la dominación requirieron; pensó cómo podría haber sido si esa disciplina no hubiera sido metida a la fuerza en los letales discursos de exclusión que bloquean el acceso al conocimiento tanto al guardián como al prisionero.

La convencional enseñanza de la historia de la Torre de Babel es que ese derrumbe fue una desgracia. Fue la distracción o el peso de tantas lenguas lo que precipitó la fallada arquitectura de la torre. Ese único y monolítico lenguaje hubiera dado curso a la construcción y el paraíso hubiera sido alcanzado. ¿El paraíso de quién?, ella se pregunta. ¿Y de qué tipo? Quizás alcanzar el Paraíso hubiera sido una cosa prematura y un poco apresurada, si nadie se podía tomar el trabajo de entender otras lenguas, otras miradas, otros períodos narrativos. Si así hubiera sido, es posible que ese paraíso lo hubieran encontrado a sus pies. Complicado, demandante, sí, pero sería una visión del paraíso como vida, y no como vida más allá.

Ella no quisiera dejar irse a los jóvenes con la impresión de que el lenguaje debe ser forzado a mantenerse vivo para que meramente sea. La vitalidad del lenguaje reside en su habilidad para pintar lo actual, las vidas imaginadas y posibles de sus hablantes, lectores, escritores. Aunque a veces su equilibrio esté en desplazar la experiencia, no es es sustituto de ella. Se extiende y arquea hacia donde el significado puede estar. Cuando un presidente de los Estados Unidos pensó en el cementerio en que su país se había convertido, dijo “El mundo apenas notará ni recordará por mucho tiempo lo que digamos ahora. Pero nunca va a olvidar lo que acá pasó”: sus simples palabras son estimulantes en cuanto a sus propiedades para mantener la vida porque se negaron a encapsular la realidad de 600.000 muertos de una catastrófica guerra racial. Negándose a monumentalizar, desdeñando la “palabra final”, el conteo preciso, reconociendo su “pobre poder para sumar o apartar”, sus palabras señalan deferencia hacia lo incapturable de la vida que llora. Es esa deferencia lo que la mueve a la anciana, ese reconocimiento de que el lenguaje nunca puede coincidir completamente con la vida. Cosa que tampoco debería. El lenguaje nunca puede fotografiar la esclavitud, el genocidio, la guerra. Ni debería lamentarse por la arrogancia de poder hacerlo. Su fuerza, su felicidad radica en lanzarse hacia lo inefable.

Grandiosa o escasa, excavando, estallando, o negándose a santificarse, aunque se ría en voz alta o llore sin un alfabeto, la palabra elegida, el silencio elegido, el sereno lenguaje surge y se dirige hacia el conocimiento, no hacia su destrucción. Pero, ¿quién no sabe de literatura prohibida por ser cuestionadora, desacreditada por ser crítica, borrada porque invierte? ¿Y cuántos son violentados por el pensamiento de un idioma que se autodestruye?

Ella piensa que el trabajo con las palabras es sublime porque es generativo, toma un significado que asegura nuestra diferencia, nuestra humana diferencia- del modo en que no somos como ninguna otra vida.

Morimos. Ese puede ser el significado de la vida. Pero nosotros hacemos el lenguaje. Esa puede ser la medida de nuestras vidas.

“Había una vez…” Unos visitantes le hacen una pregunta a una anciana. ¿Quiénes son esos chicos?, ¿qué hicieron de ese encuentro?, ¿qué escucharon en esas palabras finales: “El pájaro está en tus manos”?: ¿una oración que gesticula alguna posibilidad o una que deja caer un picaporte? Quizás lo que los chicos escucharon es “No es mi problema. Soy vieja, mujer, negra, ciega. Lo único que sé ahora es que no puedo ayudarlos. El futuro del lenguaje es suyo, no mío.”

Están parados ahí. ¿Y si suponemos que no hay nada en sus manos? Supongamos que la visita no fue más que una astucia, un truco para que les hablaran, para ser tomados seriamente como nunca lo habían sido anteriormente. Una oportunidad para interrumpir y violar el mundo adulto, su discurso de miasma acerca de ellos, para ellos, pero nunca dirigido hacia ellos. Urgentes preguntas están en juego, incluyendo la que hicieron: “Está vivo o muerto el pájaro?” Quizá la pregunta quería decir: “¿Alguien podría decirnos qué es la vida, qué la muerte?” Ningún truco, ninguna tontería. Una pregunta directa que vale la atención de alguien con sabiduría. Y experiencia. Pero si quien tiene experiencia y sabiduría y ha vivido una vida y enfrentado la muerte no puede describir ni una ni la otra, ¿quién, entonces?

Pero ella no lo hace, se guarda su secreto, la buena opinión que tiene de sí misma, sus pronunciamientos de gnomo, su arte sin compromiso. Mantiene su distancia, la refuerza y se retrae en su singularidad y desolación, en un espacio sofisticado y de privilegio.

Nada, ninguna palabra sigue a su declaración de transferencia. Ese silencio es profundo, más profundo que el significado disponible en las palabras que ella ha dicho. Tiembla ese silencio y los chicos, enojados, lo llenan con un lenguaje inventado en el momento.

“¿No hay discurso o palabras”, le preguntan, “que pueda usted darnos para atravesar su historial de fracasos, atravesar la enseñanza que nos acaba de dar, que no es tal cosa porque le estamos prestando mucha atención tanto a lo que acaba de hacer como a lo que dijo?; ¿no hay palabras para atravesar la barrera que usted levantó entre la generosidad y la sabiduría?”

“No hay ningún pájaro en nuestras manos, ni vivo ni muerto. Sólo la tenemos a usted y a nuestra impotente pregunta. ¿Es la nada en nuestras manos algo que no soportaría contemplar, ni siquiera adivinar? ¿No recuerda su juventud cuando el lenguaje era mágico sin significado, cuando lo que podía decir podía no significar, cuando lo invisible era lo que la imaginación se esforzaba por ver, cuando las preguntas y demandas de respuestas quemaban tanto que temblaba de furia al no conocer?

“¿Tenemos que llegar a ser adultos y concientes luchando esa batalla que héroes y heroínas como usted ya pelearon y perdieron dejándonos con nada en nuestras manos, salvo lo que ustedes imaginaron que había? Su respuesta es un hábil artificio y nos avergüenza y debería avergonzarla a usted. Su respuesta es indecente en su autocomplacencia. Es un guión hecho para la televisión, que no tiene sentido si no hay nada en nuestras manos.

“¿Por qué no se estiró para tocarnos con sus dedos suaves, para retrasar el sonido de la mordida que es esta lección, hasta que supiera quiénes éramos? ¿Tanto despreció nuestro truco, nuestro modus operandi que no vio lo deslumbrados que estábamos por querer llamar su atención? Somos jóvenes. Inmaduros. Toda nuestra corta vida escuchamos que debemos ser responsables. ¿Qué puede significar eso en la catástrofe en que este mundo se ha convertido?, ¿donde, como dijo el poeta: “nada necesita ser expuesto porque todo ya está descubierto”? Nuestra herencia es una afrenta. Usted quiere que tengamos sus viejos, ciegos ojos y que veamos sólo la crueldad y la mediocridad. ¿Se cree que somos tan estúpidos como para romper las promesas que nos hicimos una y otra vez, por la mera ficción de una nacionalidad? ¿Cómo es que se atreve a hablarnos del deber cuando estamos hundidos hasta la cintura en la toxina de su pasado?

“Usted nos banaliza y vuelve trivial el pájaro que no tenemos en las manos. ¿Acaso no hay contexto para nuestras vidas, ninguna canción, literatura o poema lleno de vitaminas, ninguna historia conectada con la experiencia que nos pueda pasar para ayudarnos a empezar con más firmeza? Usted es una adulta. La anciana, la sabia. Deje de pensar en salvar su pellejo. Piense en nuestras vidas y cuéntenos su particular mundo. Invente una historia. Narrar es ago radical que nos crea al mismo tiempo que creamos. No la vamos a culpar si su alcance excede su comprensión, si el amor así enciende sus palabras, se transforman en llamas y nada queda de ellas salvo su combustión. O si, con la reticencia de la mano de un cirujano, sus palabras suturan sólo en los lugares donde la sangre podría brotar. Sabemos que nunca podría hacerlo del todo bien- así, de una vez y para siempre. La pasión nunca es suficiente, ni la habilidad. Pero intente. Para que ni nosotros ni los suyos olviden su nombre en las calles, díganos qué fue para usted el mundo en los lugares oscuros y en los luminosos. No nos diga qué creer, qué temer. Muéstrenos los amplios ámbitos de la creencia y la costura desde la cual se desenreda la membrana del miedo. Usted, anciana mujer, bendecida con la ceguera, puede hablar el lenguaje que nos dice aquello que sólo el lenguaje puede: cómo ver sin pinturas. Sólo el lenguaje nos protege del terror de las cosas sin nombre. Sólo el lenguaje es meditación.

“Díganos qué es ser una mujer así podemos saber qué es ser un hombre. Lo que es moverse en el margen. Lo que es no tener casa en este lugar. Ser puesto a la deriva y lejos de los que uno conoce. Lo que es vivir al borde de pueblos que no soportan su presencia.

“Cuéntenos acerca de los barcos alejados de la costa para Pascua, la placenta en los campos. Cuéntenos de los vagones cargados de esclavos, de cuán suavemente cantaban de modo que no podía distinguirse de la nieve cayendo, de cómo sabían, por la curvatura del hombro más cercano, que la próxima parada sería la última, de cómo, con las manos juntadas en sus sexos, pensaban en el calor, y después en el sol, levantando sus caras como si estuviera ahí nomás para tocarlo. Girando como si estuviera ahí para tocarlo. Paran en una posada. El conductor y su compañero entran en ella con una lámpara, dejándolos susurrando en la oscuridad. El vapor que sale de los resoplidos del caballo llega hasta la nieve debajo de sus patas, y ese silbido y la nieve derritiéndose son la envidia de los congelados esclavos.

“La puerta de la posada se abre: una chica y un chico se asoman desde ese adentro iluminado. Trepan al vagón. El chico tendrá un arma en tres años, pero ahora lleva una lámpara y una jarra con bebida tibia. Se la pasan de boca en boca. La chica ofrece pan, pedazos de carne y algo más: una mirada rápida a los ojos de aquellos a los que les iba sirviendo. Uno para cada hombre, dos para cada mujer. Y una mirada. Ellos devuelven la mirada. La próxima parada será la última. Pero no ésta. En ésta hay calor.”

Está todo en silencio cuando los chicos terminan de hablar, hasta que la mujer lo rompe.

“Finalmente, dice, confío en ustedes ahora. Confío en ustedes con el pájaro que no está en sus manos porque lo han atrapado verdaderamente. Miren. Qué hermoso es, esto que hemos hecho - juntos.”



                                                          


Versión de Tom Maver


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Para leer u oír el discurso en inglés:


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