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27.1.13

Diane di Prima - Memorias de una beatnik



[Fragmento de Memorias de una beatnik, de Diane di Prima]


Después de un rato, Luke se despertó y le di un poco de café sin decirle nada, sin saber dónde estaba o si quería hablar, y lo tomó mirándome por sobre la taza mientras yo leía sentada, o pretendía leer, hasta que oí su ronco, casi suplicante: “Vení acá”, y fui hasta él de inmediato, arrodillándome junto a su silla, mi cabeza en su regazo, mientras él acariciaba mi pelo sin decir nada, y al fin giré mi cabeza y desaté su ridícula toalla pequeña y encontré su pija con mis labios. Y lenta, lentamente, con la larga y amable ayuda de mi boca y mi lengua creció y se endureció, y en la lenta y cálida noche de verano con todos los ruidos de los patios de agosto y las explosiones de las calles de agosto, le hice el amor a esa ancha y fuerte pija sin circuncidar, hice el amor de verdad, le di vida al amor, lo persuadí para que fuera pleno y sensible con mi boca – yo era lo suficientemente joven y tenía suficiente magia para hacer eso. Enamorada, HICE el amor y el amor floreció como una aureola alrededor nuestro y mi boca se movió lentamente, sin parar y sin cansarse, resbalando y zambulléndose en ese ancho y grueso miembro hasta que empezó a sacudirse y a presionar mi paladar como un salvaje pájaro impaciente por ser libre y me moví más y más rápido y un gran suspiro que era el mismo aliento de la vida salió de Luke, y yo bebí su semilla, tragué con placer su amarga semilla de cristal a grandes tragos, como para que nos quedáramos juntos al final y para siempre y para que ningún cambio, nada ni nadie pudiera separarnos otra vez. Yo tenía las manos en su delgada cintura cuando acabó y pude sentir su espalda arquearse, la electricidad en su carne, mi cabeza apretada por sus largos muslos fuertes de pelos dorados, podía escuchar su sangre –o la mía- explotando en mis orejas, y supe que esta semilla que tragaba era el sacramento – la sagrada e infinita esencia que movía las estrellas.


°°

Nota del T.:  Viajar me cansa. El invierno me rodea. En los momentos de menos movimiento escribo cartas largas, como si me masajeara el cuerpo entrando en calor, imaginando que no son mías estas manos, estas yemas con las que tecleo y tecleo. Escribo pensando en ella, a veces dirigiéndome a ella directamente, otras ensimismándome como si fuera posible hundirme en mí mismo hasta tocarla. Estoy con ella mientras le escribo. No la puedo tocar, no me puede tocar, pero estamos bajo el influjo del otro por un tiempo indefinido.

Luego sigo viaje por las tierras del frío, internándome más y más. En los trenes leo las memorias de Diane di Prima. Recuerdo los poemas traducidos por Sandra Toro, los primeros que leí de la poeta beatnik. Y cuando vuelvo a encontrar un tiempo, me electrizo al traducir parte de este librito de memorias, por esa unión de memoria y cuerpo, de olores cambiantes que guían al deseo que se pierde en el contacto y se aferra a una interacción amorosa apegada a los cambios, respirando y ahogándose con cada amante que habita estos recuerdos.

Pienso en esa circulación que tiene que ver con poner bien cerca lenguaje y memoria, y dejar que se froten, que deseo y cuerpo que recuerda y escribe en soledad, erizado, se confundan. Cariño y sexo son una mezcla que dan señales de vida como esos mamíferos marinos que salen del mar a respirar un segundo y vuelven a hundirse. Más que de sexo, estas memorias tratan del afecto sexual.

Miro por la ventana la blancura con que la nieve cubre el paisaje. Me vienen poemas de Loba a la cabeza. Entrecierro los ojos, me pongo los auriculares. Viajar me cansa. Y es entonces que empiezo a escribirle una carta más en mi cabeza encendida de blanco. Me apoyo contra la ventana y dejo que corran las imágenes, apenas las miro. Pienso en ella, mi cuerpo responde, me acomodo en el asiento. Antes de dormirme anoto unas frases en mi cuaderno. Cierro los ojos. Escribo para despertar en sus brazos.




Versión y nota: Tom Maver

°°°°°°°°°°°°°

[from Memoirs of a beatnik]

After a while Luke stirred, and I gave him some coffee without saying anything, not knowing where he was at, or if he wanted to talk, and he drank it, watching me over the cup while I sat reading, or pretending to read, till I heard his gruff, half-pleading “Come here”, and went to him immediately, kneeling by his chair, my head in his lap, while he stroked my hair, wordless, and I finally turned my head and untied his silly little towel and found his cock with my lips. And slowly, slowly, under the long, gentle ministrations of my mouth and the tongue it grew hard, and in the slow, hot, summer night with all the noises of August backyards and August streets exploding around us, I made love to that thick, strong, uncircumcised cock, made love indeed, called love into being, coaxed it into fullness, and feeling with my mouth – I was young enough and had magic enough to do that. In love, I MADE love, and love flowered like a aureole around us both, and my mouth moved slowly, endlessly, tirelessly, slipping and plunging on that thick, full member, till it began to buck and press against my palate like some wild and eager bird seeking freedom, and I moved faster and faster, and a great sigh that was the lifebreath itself escaped from Luke, and I drank in his seed, drank in his bitter, crystal seed in great eager gulps, as if to bring us together finally and for all time, so that no change, nothing and no one, could put us apart again. My hands were on his fine, thin waist as he came, I could feel his back arch, the electricity in his flesh, and my head between his strong, golden-haired thighs was clasped tightly, I could hear his blood –or my own- exploding in my ears, and knew this seed I swallowed for the sacrament – the holy and illimitable essence that drove the stars.





13.1.13

Björk - Aurora




AURORA

Piso
la cabeza del glaciar
empecinada, buscando
el brillo de los momentos
de un crepúsculo a otro
Ah… el sonido mundano.

Aurora
Diosa destello
disparame
lejos de este sufrimiento.
La necesidad
es enorme,
aurora,
y completamente mundana.

Aurora,
diosa destello,
la sombra de una montaña
sugiere tu forma.
Caí sobre
mis rodillas.
Llené mi boca
de nieve.
Tal como se derrite
quisiera yo
derretirme
en vos
Aurora…
Ah… mundana, total.

Despertá el sol
Despertá el sol
Despertá el sol dentro mío




Nota del T.: Avanzo a oscuras en la traducción. Retrocedo un poco ahora, ya menos excitado por el tema que acabo de descubrir y de traducir sólo de escucharla una y otra vez. Y lo primero que pienso es: ¿Qué hubiera hecho Zoe en la parte que la letra dice “utter mundane”? Entonces la llamo. Es un poco tarde allá pero me atiende al segundo timbre. Estaba despierta, me dice. Charlamos de Björk y empieza a entusiasmarse. Me cuenta que Sean Penn dijo en un documental que su voz le resultaba hermosa, hermosa y solitaria. Que el sonido se parecía al del capitán de un barco en medio de la noche yendo hacia un iceberg, y que ese iceberg era nuestra cultura y por detrás llegaba una última carta de amor envuelta en esa voz. Es como si viniera del agua Björk. Sean Penn dijo eso, me dice. Se queda pensando un poco y después me larga: Está bien que no sepas bien qué hacer en esas partes. No sé qué pensarán los traductores profesionales o con más experiencia, pero creo que hay que estar un poco ciego para traducir con mayor soltura. Soltura, no sé si precisión. Bailar un poco en la oscuridad, me parece. Algo así. Además, no sé si es inglés esto. O sea, entiendo que la canción tiene una letra en inglés pero son palabras que al pasar por este tema dejan un poco de ser sonidos de esta tierra y pasan a ser, no sé, naturaleza, fauna de la canción, flora musical. Está buenísimo eso, Zoe. Gracias, me dice y sin soltar el hilo de su pensamiento, agrega: ¿Es justo después del coro, no, que lo dice, "utter mundane"? Claro, después de esa suerte de exhalación viene. Genial. Y vuelve a conectarse conmigo. Unos minutos más tarde cortamos la comunicación. Decido qué hacer y pongo Aurora una vez más. Y leo en mi traducción mientras oigo la voz de Björk pronunciar: Llené mi boca/ de nieve./ Tal como se derrite/ quisiera yo/ derretirme/ en vos/ Aurora.



°°°°°°°°°°°°°

AURORA

Treading
The glacier head
Looking hard for
Moments of shine
From twilight
To twilight
Ahhhhh...
Utter mundane

Aurora
Goddess sparkle
Shoot me
Beyond this suffer
The need
Is great
Aurora
Ahhhh...
Utter mundane

Aurora
Goddess sparkle
A mountain shade
Suggests your shape
I tumbled down
On my knees
Fill the mouth
With snow
The way it melts
I wish
To melt
Into you
Aurora
Ahhh...
Utter mundane

Spark the sun off
Spark the sun off
Spark the sun off
Spark the sun off me



del disco Vespertine, de 2001.

6.1.13

Fiona Apple - Love Ridden




LOVE RIDDEN

Llevada por el amor, te miré
con la fijeza con que miraba las velitas de mi cumpleaños.
Pedí los deseos cerrando los ojos ante las llamas azules
debajo de tu frente
y, amor, pedí por vos.

Nadie ve cuando estás recostado en tu cama
y quiero meterme adentro con vos
pero en vez de eso lloro,
quiero tu calor
pero sólo va a hacer que me dé más frío cuando todo termine
así que hoy no puedo, amor.

No, no más “amor”, si te necesito
voy a usar simplemente tu nombre.
Sólo besos en el cachete a partir de ahora
y dentro de poco apenas va a ser un saludo de lejos.

Mi mano no va a retenerte más.
Está despejado el camino para seguir adelante.
Estuve demasiado tiempo bloqueando la salida
y ahora te estoy abandonando.

No, no más “amor”, si te necesito
voy a usar simplemente tu nombre.
Sólo besos en el cachete a partir de ahora
y dentro de poco apenas va a ser un saludo de lejos.






Nota del T.: El viejo amor cada tanto hace sus apariciones. En inglés, “to wave” –que es la palabra que cierra la canción de Fiona Apple- es saludar con la mano, pero no darse la mano, sino hacer el gesto con la mano de decir hola o bien adiós. Es el gesto que uno hace por ejemplo al hablar por Skype. Es una señal en la distancia que le hago a mi viejo amor cuando hablamos un poco nerviosos sin estar demasiado seguros de lo que se puede decir, de ciertas fragilidades que hay que mantener intactas. Nos miramos unos segundos sin decir nada. No sé si estamos movidos o si la imagen en la pantalla se mueve. Retomamos una conversación banal acerca de lo que hicimos en este último tiempo, hacemos una especie de noticiero sentimental, como si fuéramos reporteros haciendo una nota a las 5 de la mañana en un lugar destemplado sin mirar mucho la cámara. Y cada uno mira al otro desde la otra punta de las emociones y sonríe con sueño. Sin mucha demora la charla empieza a caer como en un colchón de plumas, sin ruido. Ya nos estamos por saludar, como siempre, sin creer que volvamos a hablar otra vez. Y en un extraño acto de fe, los dos al mismo tiempo saludamos a la camarita y es entonces que, como dos chicos en sus cumpleaños, apagamos las velas y quedamos a oscuras con nuestros deseos encontrados, esperando. Aparece una luz. Skype nos avisa que estamos offline.





Versión y nota de Tom Maver



°°°°°°°°°°°°°°°°°°°

LOVE RIDDEN

Love ridden I've looked at you
With the focus I gave to my birthday candles
I've wished on the lidded blue flames
Under your brow
And baby I wished for you

Nobody sees when you are lying in your bed
And I wanna crawl in with you
But I cry instead
I want your warm
But it will only make me colder when it's over
So I can't tonight, baby

No, not "baby" anymore, if I need you
I'll just use your simple name
Only kisses on the cheek from now on
And in a little while, we'll only have to wave

My hand won't hold you down no more
The path is clear to follow through
I stood too long in the way of the door
And now I'm giving up on you

No, not "baby" anymore, if I need you
I'll just use your simple name
Only kisses on the cheek from now on
And in a little while, we'll only have to wave


 del disco When the Pawn Hits the Conflicts He Thinks like a King What He Knows Throws the Blows When He Goes to the Fight and He'll Win the Whole Thing 'fore He Enters the Ring There's No Body to Batter When Your Mind Is Your Might So When You Go Solo, You Hold Your Own Hand and Remember That Depth Is the Greatest of Heights and If You Know Where You Stand, Then You Know Where to Land and If You Fall It Won't Matter, Cuz You'll Know That You're Right

22.12.12

¿No me di cuenta y terminó todo?

¿No me di cuenta y terminó todo?



Ahora que todo acaba quiero recordar el principio.

La primera entrada que hice en el blog es del 30 de enero de 2011. Hacía nada que había vuelto de un viaje por Estados Unidos. Si alguien me hubiera dicho, digamos en diciembre de 2009, el lugar que iba a ocupar la traducción en mi vida, no le hubiera creído. Hoy, con el blog por cumplir dos años, me doy cuenta de que para este próximo aniversario voy a estar, otra vez, fuera de Buenos Aires. Cosa rara, teniendo en cuenta lo poco que viajo yo.

Hoy, casi dos años después, sigo considerándome un amateur, un pichi de la traducción. Mis criterios siguen tambaleándose, mi curiosidad va y viene y traduzco como si jugara, moviendo fichas de un lado a otro, probando, desarmando, fascinado viendo cómo otros hacen maravillas con el lenguaje. Trato de no traducir lo archi traducido, sólo eso. Y a veces ni siquiera. Hay gustos que hay que darse, como con el poema de Dylan Thomas: Do not go gentle into that good night.

Pero por eso esta entrada, la de hoy, no es tanto como para festejar mi constancia sino para agradecer a los que me ayudaron desde el día uno.

Por ejemplo, Natalia Litvinova, que a pesar de ser una poeta lírica, exquisita, bajó a tierra y me dio dos sopapos para que yo aprendiera a usar esta plataforma de Blogger. Sin su ayuda, ¿dónde estaría todo este material? Además, fue de las primeras lectoras de las traducciones que fui haciendo, dándome apoyo, diciéndome esas palabras que los tipos inseguros como yo a veces necesitamos, o más bien como el afecto que cualquiera necesita cada tanto. Gracias, Nati.

Otra a quien le debo mucho, es a Elsa Drucaroff, que fue, si no me equivoco, la primera persona a quien yo me animé a mandarle mis traducciones, y la primera en darme devoluciones amorosas, cálidas, y que se interesó en lo que estaba haciendo y me ayudó a difundirlo. Gracias, Elsa, faltan más docentes como vos, con esa atención amorosa.

También Osvaldo Bossi fue, para variar, de una gran generosidad. Recuerdo que una vez, en el taller de poesía al que yo mismo iba, presentó una poeta, Mary Oliver, que yo le había mostrado con algunas traducciones mías. Por esto, pero también por todo lo demás, como diría Calamaro, gracias Osw.

No quiero olvidar a Daniela Camozzi y a Sandra Toro, traductoras que de alguna manera fueron puntos de apoyo constantes para las inseguridades de un novato obstinado. Que cada vez que les pido algo están ahí siempre. Gracias, Dani, Sand. Mi admiración.

Y todos aquellos que me dieron ánimo cuando empecé a hacer las notas del traductor
y a los traductores que participaron de esa nueva sección del blog -en orden de aparición: Natalia Litvinova, Sandra Toro, Patricio Foglia, Silvia Camerotto, Hugo Zonáglez-.

Ahora quiero agradecerle a esa masa para mí invisible, los lectores del blog. En especial a la gente de México, Perú, Chile, Colombia, España, Estados Unidos, Australia, Rusia, Francia. Gracias infinitas. Ojalá lean esto.

Hace poco me escribió una amiga preguntándome cómo había empezado yo a traducir. Mi respuesta siempre es la misma: empecé de descarado. Traduje para amigos. Porque estaba leyendo poemas increíbles que no estaban traducidos al castellano y quería leérselos a mis amigos. O que ellos me los leyeran a mí. Hay un poema de Adrinne Rich que lo dice mejor:


Soñé que eras un poema,
le digo, un poema que le quería mostrar a alguien…
y me río y me vuelvo a quedar dormida
con el deseo de mostrarte a todos los que amo



En fin, escribiendo esto se me pasó el tiempo y creo que ya está, pasó la hora. ¿Habrá llegado el fin, será por eso que me siento más ligero? No, nada que ver. Es por otra cosa. Porque viejo y me voy. Recuerdo la frase de Lezama Lima: "Yo no viajo, por eso resucito".
Entonces, estando todo como estaba, ahora que volvió la esperanza le agradezco a la gente que me escribió en este tiempo a la cuenta de mail (tomsimaver@gmail.com) y les pido que me escriban todos aquellos que quieran participar, ya sea enviándome traducciones y notas, ya sea recomendándome poetas que no haya traducido o bien poemas, dándome ideas, sugerencias para el blog...

Saludos y feliz año nuevo!











16.12.12

Emily Dickinson - El ayer es historia

dibujo de Mark Weber



1292


El ayer es historia,
Quedó tan lejos –
Ayer están la poesía –
la filosofía –


El ayer es un misterio –
¿El hoy dónde está ? Mientras
Lo especulamos con agudeza,
Los dos se van volando.







Nota del T.: Todavía falta pero ya empiezo a dejar todo listo. Hago temprano las valijas, los borradores de la valija en verdad. Reviso las listas que hice, saco ropa de los placares, la miro, elijo alguna prenda abrigada. Voy hacia el Invierno. Tengo las ventanas abiertas, un vientito parece querer participar de este ritual. ¿Hace cuánto que no viajo lejos y por un tiempo más o menos largo? Demasiado. ¿Qué me retuvo? En este punto, me quedo pensando, especulando en la mañana.

El ayer, efectivamente, es un misterio para mí. Un misterio claro, a través del cual me veo a mí mismo en el lugar de siempre, leyendo, estudiando, escribiendo, charlando con gente. Pero como un cable de electricidad, algo vibra inquieto adentro mío. Un relampagueo y estoy de nuevo donde estoy. En mi cuarto, corrigiendo traducciones, escribiendo esta nota. Donde siempre. Pero por irme. Y releo el poema: Emily dejó afuera el futuro. Emily, la sedentaria, la que vivió gran parte de su vida en el encierro. ¿Qué sería para ella eso, el futuro? Si el pasado y el presente se van volando mientras se especula, ¿el futuro es lo que nos queda? 

Mi valija, por decirlo así, está cargada de futuro. Cada vez falta menos. Toda mi fuerza para levar estas anclas e identificarme con lo que se va. 


ººººººººººººººººººººººººººººººººººººº




1292


Yesterday is History,
'Tis so far away –
Yesterday is Poetry –
'Tis Philosophy –


Yesterday is mystery –
Where it is Today
While we shrewdly speculate
Flutter both away




4.11.12

Wilma Stockenström - Bienvenido, olvido extranjero

(Sudáfrica, 1933)


 .

Bienvenido, olvido extranjero. No tengas
miedo de expandir tu negro vacío a mi alrededor,
la magnificación de la oscuridad por detrás
de mis ojos. La vida que sostuve como un espejo
para recordar una verdad inventada,
precisa en proporción
al tamaño del marco, se rompió
e hizo trizas y cada astilla corta los bordes
de mi boca. Así te doy la bienvenida, buena
muerte, tu nombre, mi última palabra
de sangre, tu anonimato un cumplimiento.

 .


Nota del T.: Del afrikáans (ese idioma que fueron formando los colonos holandeses a partir de olvidos, contaminaciones, préstamos, desde que llegaron a Sudáfrica hace tres siglos) al inglés, y del inglés al castellano. De un idioma a otro, de un traductor a otro; tres poemas distintos y un original que se desdibuja al mismo tiempo permanece intacto: pérdidas y ganancias, ¿cómo pesarlas? ¿Cómo no darse cuenta de que las literaturas, las lenguas, el habla, cambian gracias a estos trastocamientos, errores y desplazamientos acertados? Cada idioma tiene sus propios recuerdos, su propio oído y una manera particular de olvidar, de hacer que la sangre de la memoria, de la boca, se mezcle a la voz que habla ante el espejo roto que nos devuelve una imagen de nosotros mismos hecha a partir de fragmentos que no coinciden entre sí, que brilla cada una a su manera.




Versión de Tom Maver



ºººººººººººººººººººººº


Welcome, stranger oblivion. Do not be
afraid to expand your black void round me,
magnification of the darkness behind
my eyes. Life which I held up like a mirror
to record an inverted truth,
precise in proportion
to the size of the frame, has cracked,
shattered, shards cutting the corners
of my mouth. Thus I bid you welcome, good
death, your name, my last bloody
word, your anonymity a fulfillment.



© Translation: 2007, Johann de Lange
From: The Wisdom of Water: Selected Poems
Publisher: Human & Rousseau, Cape Town, 2007



ºººººººººººººººººººººº



Welkom, vreemdeling vergetelheid. Skroom
nie om jou donker vakuum om my uit
te brei, vergroting van die duister agter
my ooglede. Die lewe wat ek soos 'n spieël
gevat het om 'n omgekeerde waarheid
op te teken, noukeurig in verhouding
tot die grootte van die raam, het gekraak,
uiteengespat in skerwe wat my mondhoeke
skeur. So heet ek jou welkom, goeie
dood, jou naam my laaste bloederige
woord, jou anonimiteit 'n vervulling.

© 1973, Wilma Stockenström
From: Spieël van water
Publisher: Human & Rousseau, Cape Town, 1973


21.8.12

Li-Young Lee - La hora y lo que está muerto




LA HORA Y LO QUE ESTÁ MUERTO      

Esta noche mi hermano camina con las botas pesadas
a través de cuartos vacíos encima de mi cabeza,
abriendo y cerrando puertas.
¿Qué podría estar buscando en una casa vacía?
¿Qué podría necesitar allá en el cielo?
¿Recuerda su tierra, su lugar de nacimiento iluminado por velas?
Su amor por mí se siente como agua volcada
regresando a la vasija.

A esta hora, lo que está muerto se inquieta
y lo que vive arde.

Que alguien le diga que debería irse a dormir ya.

Mi padre deja una luz prendida al lado de nuestra cama
y nos prepara para nuestro viaje.
Cose diez agujeros en las rodillas
de cinco pares de pantalones para chicos.
Su amor por mí es como una costura:
varios colores y demasiado hilo,
las puntadas irregulares. Pero la aguja atraviesa
limpiamente a cada golpe de su mano.

A esta hora, lo que está muerto está intranquilo
y lo que vive es fugitivo.

Que alguien le diga que debería irse a dormir ya.

Dios, esa vieja caldera, sigue hablando
con su boca de dientes,
la barba manchada por los festines y su aliento
a nafta, aviones, a ceniza humana.
Su amor por mí se siente como un fuego,
se siente como palomas, se siente como agua de río.

A esta hora, lo que está muerto está desamparado, amable
y desamparado. Mientras el Señor viva.

Que alguien le diga al Señor que me deje en paz.
Ya tuve suficiente de su amor
que se siente como un ardor y un vuelo y escaparse.




Nota del T.: Leo este poema y recuerdo algo que ocurrió varios años atrás. Fue cuando mi abuela estaba viviendo en casa mientras se recuperaba de una fractura de cadera. Durante esos meses, antes de irme al colegio, sin importar el sueño que tuviera, me detenía unos segundos para verla dormir con la boca entreabierta, un brazo apoyado sobre el otro que sobresalía de la cama, la palma de la mano abierta como si acabara de soltar algo delicadamente.

Una tarde, entonces, volví a casa y le propuse leerle algún cuento para pasar el rato. Giró la cabeza, me miró desde una edad muy lejana y me dijo: "Claro, m'hijo, sí, a ver", mientras me acariciaba la cabeza, distraída, lentamente. Siento que la estoy viendo: la cara huesuda y su piel suavísima, el pelo revuelto por la almohada, chica como yo en mi cama, y cansada, cansada. Entonces empecé a leerle un cuento de Isaac Asimov, aunque no sé si se lo leí entero. El cuento en cuestión era "Anochecer": trata de un planeta en el que por primera vez en milenios, los astros van a alinearse de manera tal que ninguno de los tres soles que lo orbitan lo ilumine. Por milenios y milenios, siempre uno de los soles, aunque fuera con una luz oblicua e irreal, daba con este planeta. Miro a mi abuela un segundo y pienso que entorno a la oscuridad, en aquel planeta, sólo hay mitos, no saben lo que es que la noche llegue.

A lo mejor la idea para estas notas me la dio mi abuela aquella vez cuando terminé de leerle el cuento. Estaba con la mirada fija en el cielorraso, perdida en lo que oía, tomando con sus manos las frazadas, tapándose y destapándose. Entonces le pregunté qué le había parecido y me dijo algo muy vago. Y, como una profesora mala, le insistí y le dije que me contara de qué se trataba el cuento (no puedo dejar de sentir algo de vergüenza al recordar esto). Clavando sus ojos nuevamente  en el cielorraso y pasándose cada tanto un pañuelo por la comisura de la boca, habló de embarcaciones inmensas, habló de una tormenta, que creía que había una tormenta pero que no estaba segura y de dos hombres, de eso sí se acordaba, que no se los veía bien por los camperones impermeables, que trataban de hablarse a los gritos sin entenderse demasiado, se hacían señas, indicaciones, el ruido debía ser imposible, y luego me dijo que se veía a la embarcación hacerse más chica y más chica en medio de la tormenta, o del silencio, o de la niebla.

Algo del desvío de las lecturas, de oír un poco lo que uno quiere, de conectar cosas muy separadas, está de fondo en estas notas.



Nota y versión: Tom Maver


ºººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººº


THE HOUR AND WHAT IS DEAD

Tonight my brother, in heavy boots, is walking
through bare rooms over my head,
opening and closing doors.
What could he be looking for in an empty house?
What could he possibly need there in heaven?
Does he remember his earth, his birthplace set to torches?
His love for me feels like spilled water
running back to its vessel.

At this hour, what is dead is restless
and what is living is burning.

Someone tell him he should sleep now.

My father keeps a light on by our bed
and readies for our journey.
He mends ten holes in the knees
of five pairs of boy's pants.
His love for me is like sewing:
various colors and too much thread,
the stitching uneven. But the needle pierces
clean through with each stroke of his hand.

At this hour, what is dead is worried
and what is living is fugitive.

Someone tell him he should sleep now.

God, that old furnace, keeps talking
with his mouth of teeth,
a beard stained at feasts, and his breath
of gasoline, airplane, human ash.
His love for me feels like fire,
feels like doves, feels like river-water.

At this hour, what is dead is helpless, kind
and helpless. While the Lord lives.

Someone tell the Lord to leave me alone.
I've had enough of his love
that feels like burning and flight and running away.

5.8.12

Alan Grinkraut - La nada tan vital







La Nada Tan Vital

Se dijeron buena suerte
Solo el tiempo puede hilar
Uno siempre llama muerte
A la vida sin disfraz
Uno siempre llama suerte
Al silencio en la ciudad

Dijo espero recordarte
Nada tiene esto de mal
Ojos nulos, ojos puente
Ojos plena vanidad
Uno siempre llama urgentes
A los gritos de altamar

Se buscaron sin pensarse
Se pensaron sin hablar
Y juntaron los instantes
Sin poder casi llorar

Se tocaron hasta hartarse
Cada parte en soledad
Postergaron las señales
Del calor de la ciudad

No es buen puerto compañero
Ese el de la soledad
Uno siempre espera siempre
Dejar solo de esperar,
Y una lluvia permanente
Tiñe toda irrealidad

Esta historia no es reciente
Llevan siglos sin hablar
Y caminan por las calles
Como si algo va a pasar

Pero siguen, siguen muertos
Digo, vivos sin verdad
Y se encuentran en los puertos
De la nada tan vital.




Nota del T.: Mis amigos tienen sueño. Al llegar al aula nos miramos desde un fondo lagañoso, nos hacemos una seña mínima de reconocimiento y caemos pesadamente en los bancos. Tenemos alrededor de quince años y nos rodean las paredes grises de la secundaria a donde caímos como paracaidistas en un país remoto a explorar. El clima opresivo de ese lugar nos predispone para otra cosa. Fabio hace un comentario en el recreo acerca de "Hable con ella", la película de Almodóvar; Lautaro me pasa la discografía de Spinetta que consiguió en parque Rivadavia; Federico abre su campera y saca de ella un disco y me dice, escuchá esto: Emerson Lake & Palmer; Irene, la profesora de literatura deja sobre mi banco, sin decirme nada, un libro: "Consolaciones de la filosofía", un día después de verme entrecerrar los ojos frente a "Así habló Zarathustra"; Leo me pasa "Todos los fuegos el fuego" con un leve temblor en los párpados; a la salida alguien me pregunta si escuché algo de Coltrane, de Brahms. Una vez en su casa Geri me confiesa que no está muy seguro de haber entendido lo que leímos de Pizarnik. Los ojos jóvenes de mis amigos brillan como si tuvieran hambre, un vacío que llenar en muy poco tiempo. Y en ese poco tiempo y entre mis amigos, está Alan, componiendo sus canciones.

Siempre creí que fueron ellos, mis amigos de la secundaria, quienes hicieron que yo siguiera este camino de libros y música. Lo absorbíamos todo, lo comentábamos todo, les faltamos el respeto a los grandes, fuimos insolentes y a cada semana descubríamos algo nuevo que nos cambiaba la manera de ver las cosas: Herbie Hancock, Faulkner, el Polaco Goyeneche, Alturas de Machu Picchu, Weather Report y lo último de La Bersuit. Era ese mundo anterior a las librerías y a las disquerías, era rebuscar lo que uno tenía en su casa, lo que de alguna manera iba encontrando por ahí. Uno primero iba conociendo lo que el otro traía. Había un afán por conocer y dar a conocer. Y en eso aparecía Alan con la guitarra y decía: les quiero hacer conocer un tema que hice el otro día. Y nos callábamos y poníamos, supongo, la misma cara que al leer la prosa de Cortázar: abríamos mucho los ojos, nos ensimismábamos y después nos volvíamos a mirar otra vez en este mundo.

Ahora me doy cuenta de es la primera vez que leo la letra del tema. Que todas las veces que la escuché, me la cantó Alan y ahora, leyendo esta trascripción, la noto enrarecida sin la melodía, me cuesta más leerla, un poco como si quisiera imaginar mi adolescencia sin la presencia de estos chicos, de estas lecturas.

Admirar a un amigo, a alguien que está tan cerca de uno, no es algo que le pase a mucha gente, supongo. Y menos: que lo que hace un amigo que conocemos hace años nos conmueva. Recuerdo de pronto una reflexión que aparece en Abaddón el Exterminador, la novela de Sabato –uno de esos autores típicos que se leen en la secundaria-: “Pero ese amigo o conocido –qué palabra más falaz!- está demasiado cerca para juzgarte, se siente inclinado a pensar que porque comés como él es tu igual”, se lee en la novela. Pero lo que yo aprendí es justamente eso: que siempre están cerca, dando vueltas por ahí, son amigos nuestros, amigos de amigos, parientes de alguien, hacen lo mismo que todos, trabajan de algo que no les gusta, que necesitan comer y hacer lo suyo, hacer, hacer. Invisibles a su manera y vistosos de otra manera. Alienados y únicos. Sufrientes y alegres como ninguno.

Una vez pensé justamente eso mientras estaba caminando por la calle tarareando uno de sus temas: yo sé qué hace Alan, conozco su familia, vi su cuarto, sus cuadernos, sé por cuántas cosas tuvo que pasar para poder hacer un disco, y sin embargo ahí estaba yo, tarareando un tema de alguien que conozco hace años y que de pronto era un desconocido, alguien a quien podía volver a conocer a través de sus canciones. Y pienso: conocerlo tanto y que me pueda sorprender así, es un privilegio para ambos.

Mientras escribo esta nota, no puedo dejar de imaginar que mientras Nancy empezaba a enseñarnos límite y derivadas, Alan estaba tarareando mentalmente la melodía de esta canción, empezando a garabatear en los márgenes de su cuaderno anillado: “No es buen puerto/ ese el de la soledad/Uno siempre espera siempre/ dejar sólo de esperar”.

29.7.12

Frank O'Hara - Autobiographia Literaria



AUTOBIOGRAPHIA LITERARIA

Cuando era chico
jugaba en un rincón
del patio de la escuela
solo.

Odiaba los muñecos
y odiaba los juegos, los animales
no eran amistosos y los pájaros
salían volando.

Si alguien me buscaba
yo me escondía detrás de
un árbol y decía: “Soy un
huérfano”.

Y acá estoy, ¡en el
centro de toda belleza!
¡escribiendo estos poemas!
¡Imagínense!





Notal del T.: Peluches desgastados por el tiempo, objetos un poco ridículos que están ahí pero son de otra parte, unidos por hilos invisibles pero fuertes al pasado –por más que estén olvidados en cualquier rincón- y haciendo del presente un lugar más extraño, los poemas parecen ser los juguetes de los poetas.

Me da la sensación de que el centro de este poema de O’Hara, el núcleo de su placer y su rebeldía, está en uno de sus bordes, en el salto de la tercera estrofa a la última, donde se da el pasaje del tiempo pasado del patio al presente de la escritura –o de la lectura.

El niño solo en el patio, sin juegos ni muñecos, ajeno a los animalitos, escondido detrás de un árbol le grita a quien lo busca, a quien lee: ¡Soy huérfano! Ésta es la distracción del niño-poeta, la frase donde se esconde. Distrae a quien lo oye y él mismo se distrae jugando. Un juego peligroso: decir una frase y ser otro o ser uno mismo. En todo caso: estar solo. Un juego de resistencia. Es el lenguaje el verdadero juguete donde proyecta –o inventa- su soledad.

Y como un pase de magia, de esa frase pasa a encontrarse inmediatamente en el centro de toda belleza, escribiendo poemas. Pero ahí, en medio de ese placer y de esa belleza hay, entonces, rebeldía y soledad. Y en ese triunfo del final, en esa segunda exclamación se anudan soledad y compañía: el poeta le pide al lector que imagine eso, la belleza, los poemas, esos juguetes que por más que se esconda, el poeta termina por prestar. 


AUTOBIOGRAPHIA LITERARIA

When I was a child
I played by myself in a
corner of the schoolyard
all alone.

I hated dolls and I
hated games, animals were
not friendly and birds
flew away.

If anyone was looking
for me I hid behind a
tree and cried out "I am
an orphan."

And here I am, the
center of all beauty!
writing these poems!
Imagine!

25.7.12

William Shakespeare - Ricardo II





Acto II, Escena II


Bushy.    Su Majestad, está usted demasiado triste:
me prometió que cuando el rey partiera
dejaría de lado esa pesadez que daña la vida
y estaría con un estado de ánimo más alegre.

La Reina.    Contentar al Rey, pude; estar contenta yo,
eso no puedo hacerlo. Sin embargo no sé por qué
le doy la bienvenida a semejante huésped como la tristeza
salvo por el hecho de haber despedido a tan dulce huésped
como mi dulce Ricardo. Pero, otra vez: pienso que una pena
aún inexistente, madurada en el vientre de la fortuna
viene hacia mí, y con casi nada se inquieta
lo profundo de mi alma: me apeno por algo
que no es meramente la partida de mi Señor y Rey.

Bushy.    Cada razón para la pena tiene veinte sombras
que se presentan como la pena misma pero que no lo son.
Los ojos de la tristeza, vidriados por lágrimas que los ciegan,
dividen lo completo en una multitud de objetos
como ciertos rompecabezas que mirados con detenimiento
sólo muestran confusión - pero para quien los mira de lejos
cobran forma y sentido: así, mi dulce Majestad,
viendo de reojo la partida de su Señor, usted encuentra
antes que su ausencia, otros motivos por los que sufrir,
pero que vistos tal cual son, no son más que sombras
de algo que no existe. Entonces, mi Reina tres veces magnífica,
no llore más que la partida de su Rey: no hay más para ver
y si lo hay, es con la falsa mirada de la tristeza
que no llora por cosas verdaderas sino por cosas imaginarias.

La Reina.    Puede ser, pero mi alma, muy adentro mío,
me convence de lo contrario; sea como sea,
sólo puedo estar triste, y con una pena tan pesada,
como cuando uno, sin querer pensar en nada, piensa,
y con esta pesada nada me desmayo y disminuyo.

Bushy.    No es sino una pena ilusoria, mi excelente Reina.

La Reina.    Nada más ni nada menos. Éstas siempre vienen
de alguna pena antigua; la mía no tiene esta característica
ya que nada ha causado este algo por el que peno
o bien algo ha causado esta nada que me atormenta.
Soy poseedora por adelantado de este sufrimiento.
Pero qué es, eso todavía no se sabe, no lo sé
ni puedo nombrarlo; no tiene nombre la pena que conozco.




Nota del T.: Me pongo a releer partes de un diario que empecé a escribir a fines del año pasado. No sé por qué pero siempre los abandono pasado un cierto tiempo. Me cuesta mantener una conversación conmigo mismo que dure demasiado. Y lo que leo me llama la atención: un largo período de insatisfacción que no sabía de dónde venía ni cómo pararla. Me sentía como esos chicos que juegan en las fuentes de agua que se ven en algunos parques, que están al ras del piso y tienen muchos agujeros. Los chicos tapan con sus pies alguno y ven cómo el agua sale por otro. Yo veía brotar la insatisfacción por nuevos lugares inesperados.

Lo que en verdad dice la reina al final de su parlamento no es que las penas “vienen/ de alguna pena antigua”, sino que todas tienen alguna pena-padre ancestral que las engendra. Pienso en esa suerte de genealogía que se perfila en lo que dice, de árbol genealógico del pesar. Y recuerdo el famoso tango, “Naranjo en flor” donde oímos: “¿Qué le habrán hecho mis manos/ para dejarme en el pecho/ tanto dolor de vieja arboleda?”.

Dolor de vieja arboleda, me gusta eso. Sin embargo, la reina dice que la suya, su pena, no tiene causa ni padre: es huérfana y rueda sin gobierno. Desde ya que es una intuición válida en la obra: traiciones, torpes manejos políticos por parte del marido… Es notable que Bushy le diga que es la tristeza, las lágrimas que llora lo que le impiden a la reina ver con claridad. Pienso en la inteligencia adelantada de la tristeza que es la que puede ver la dirección del abandono y de la orfandad.

Termino de releer algunas páginas más de ese diario que estuve escribiendo. No siento pena por mí mismo, pero me resulta necesario entender qué era lo que estaba pasando. Hoy creo que tenía una tristeza que sólo mi alegría puede comprender.




II, II


Bushy.    Madam, your majesty is too much sad.
You promised, when you parted with the king,
to lay aside life-harming heaviness,
and entertain a cheerful disposition.

Queen.    To please the king, I did: to please myself
I cannot do it; yet I know no cause
why I should welcome such a guest as grief,
save bidding farewell to so sweet a guest
as my sweet Richard; yet again methinks,
some un born sorrow, ripe in fortune’s womb,
is coming towards me, and my inward soul
with nothing trembles; at some thing it grieves,
more than with parting from my lord the king.

Bushy.    Each substance of a grief hath twenty shadows
which shows like grief itself, but is not so.
For sorrow’s eye, glazed with blinding tears,
divides one thing entire, to many objects;
like perspectives, which rightly gazed upon
show nothing but confusion, eyed awry,
distinguish form; so your sweet majesty
looking awry upon your lord’s departure,
finds shapes of grief, more than himself, to wail;
which, looked on as it is, is nought but shadows
of what is not: the, thrice-gracious Queen,
more than your lord’s departure weep not; more’s not seen;
or if it may be, ‘t is with false sorrow’s eye,
which, for things true, weeps things imaginary.

Queen.    It may be so; but yet my inward soul
persuades me it is otherwise; howe’er it be,
I cannot but be sad; so heavy sad,
as though on thinking on no thought I think,
makes me with heavy nothing faint and shrink.

Bushy.    ‘t is nothing but conceit, my gracious lady.

Queen.    ‘t is nothing less, conceit is still derived
from some forefather grief; mine is not so,
for nothing hath begot my something grief
or something hath the nothing that I grieve;
‘t is in reversion that I do possess,
but what it is, that is not yet known, what
I cannot name; ‘t is nameless woe I wot.

17.7.12

Denise Levertov - Desde lejos (II)



Desde Lejos (II)

El primer poema
se convierte en el último.

El mundo
es redondo.
Estoy viajando.

Aprendí
el tenso y esbelto
calor de tu cuerpo
casi de memoria.

La más azul y lejana distancia
es la que llevás
adentro tuyo-
su frío es
inexorable.

que no podés escucharme.

Recojo las espigas
sola en un campo
en medio del mundo,

vos estás escuchando
una canción
que desconozco,

que nadie
ha cantado aún.

Esto no es
una despedida.
Tengo
tu palabra,
inviolable.
El último poema

envuelto en el lúcido color
ámbar del mundo

se convierte en el primero.






Nota del T.: Recuerdo exactamente cuándo traduje este poema. Estaba en Fort Worth, Estados Unidos, en diciembre de 2009. Era de noche y la única luz en toda la casa era la de mi laptop y su reflejo en mi cara. Durante el día había leído casi toda la sección “Modulaciones para una sola voz”, del libro Vida en el bosque, de Levertov. Hoy, revisándola, me vuelvo a encontrar con este poema y con el epígrafe de la serie que es de Carson McCullers: “Están el amante y el amado, pero cada uno viene de diferentes países”. Aquella noche, cuando yo recién estaba empezando a conocer a Levertov y la poesía de Estados Unidos, cuando hacía todavía menos que había empezado a traducir y recién acababa de publicar mi primer libro de poemas, aquella noche yo estaba lejos pero no estaba viajando: estaba quieto y en mis yemas latía la memoria de un cuerpo lejano.

Pero cada tanto salía a pasear. Una de las cosas que uno no puede dejar de observar apenas llega a Fort Worth es que no existen los peatones. Así de sencillo. Hay veredas limpias, sin grietas, pulcras, que nadie pisa. La explicación es poco interesante para el sorprendido: todos andan en auto. Es más, ni siquiera los automovilistas están del todo preparados para la aparición de los peatones. Yo, que no veía a nadie caminando, y ellos, que de pronto veían a alguien caminando, teníamos la sensación de que nadie estaba donde debía estar.

Y de pronto visualizaba aquel cuerpo deseado, redondo como un mundo por el que alguna vez viajé y que entonces no podía recordar sin que mi propio cuerpo, como en el poema sobre Chéjov (http://hastadondellegalavoz.blogspot.com.ar/2011/12/denise-levertov-como-amar-chejov.html), que también pertenece a esta serie, me inquietara y se molestara conmigo porque no entendía el significado de la separación, de las veredas que se bifurcan.

Volviendo a casa esa tarde, antes de traducir este poema, pensé en esas veredas de Fort Worth que de noche no están iluminadas por los postes de luz. Y pensé en el eventual paseante nocturno que espera que algún auto pase para poder avanzar y se me ocurrió que yo, sintiendo frío, tarareando algo de Spinetta, esperaba también encender la computadora y dejarme iluminar por esa pantalla y por el trabajo insomne.




From Afar (II)

The first poem
becomes the last.

The world
is round.
I am wayfaring.

I learned
the tense and slender
warmth of your body
almost by heart.

The bluest, furthest distance
is what you carry
within you-
the cold of it
inexorable.

I know
you can’t hear me.

I’m gleaning
alone in a field
in the middle of the world,

you’re listening
for a song that
I don’t know,

that no one
yet has sung.

This is not
farewell.
I have
your word for it,
inviolate.
The last poem

enclosed in the lucid
amber of the world

becomes the first.



from Poems 1972-1982, New Directions Publishing, New York, 2001.

9.7.12

William Shakespeare - Soneto 23




XXIII

Como un imperfecto actor en el escenario
que a causa de su miedo se sale de su papel,
o como un odio tan repleto de furia
que su inmensa fuerza debilita su propio corazón,

así yo, temiendo confiar, olvido los pasos
de la perfecta ceremonia del amor que me lleva,
y con el propio poder de mi amor parezco hundirme,
sobrecargado con el peso que la fuerza de mi amor tiene.

Oh, dejen que mis libros sean entonces los elocuentes,
los adormecidos ventrílocuos de las palabras de mi pecho,
los que supliquen por amor y busquen una recompensa
mayor de la que esa lengua jamás sería capaz de expresar.

Oh, hay que aprender a leer lo que el amor escribe en silencio:
sólo la fina inteligencia del amor puede oír con los ojos. 




Corto el teléfono. Me tapo con las sábanas y me quedo mirando el techo. Hacía años que no hablábamos por teléfono y hacía dos desde la última vez que vino a la Argentina. Su voz aniñada me enternece, me recuerda intensamente partes de mi pasado pero a la vez me choca lo que me cuenta con esa voz, me estremece que me hable de su Universidad, de los problemas con sus directoras de tesis, de las peleas, de que el día anterior a venir estuvo vomitando de los nervios. Cierro los ojos y trato de imaginar su  vida, esas cosas por las que está pasando y que apenas unas pocas palabras bastan para que mi imaginación se dispare. Y recuerdo por un instante una película que vimos juntos muchos años atrás: Hable con ella, de Almodóvar. Estábamos los dos con lápiz y papel queriendo escribir notas para un posible trabajo, pero en algún momento dejamos las cosas y nos sumergimos en la película. En cierta manera me siento como la torera que no deja de mirar a Marco que llora emocionado, ensimismado, apoyado en una columna, al escuchar a Caetano Veloso cantar “Cucurrucucu paloma”. Sí, siento como si hubiera una cámara que muestra primero algunos personajes secundarios y que luego se queda con ella, la muestra diciéndose a sí misma que siente vértigo, que no está segura de cómo va a salir todo, que le cuesta dormir, y luego me muestra a mí mirándola a ella, tratando de seguir sus pensamientos, de leer con los ojos su silencio, mientras que de fondo se oye a Caetano cantar: “Dicen que por las noches nomás se le iba en puro llorar/ Ay ay ay paloma, no llores/ Las piedras: ¿qué van a saber de amores?”




XXIII

As an unperfect actor on the stage,
who with his fear is put besides his part,
or some fierce thing replete with too much rage,
whose strength’s abundance weakens his own heart,

so I, for fear of trust, forget to say
the perfect ceremony of love’s right,
and in mine own love’s strength seem to decay,
o’vercharged with burden of mine own love’s might.

O, let my books be then the eloquence
and dumb presagers of my speaking breast,
who plead for love and look for recompense
more than that tongue that more hath more expressed.

O, learn to read what silent love hath writ:
to hear with eyes belongs to love’s fine wit.


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